Estas navidades quiero soñar con los ojos abiertos. Quiero volver a vivir la ilusion de una niña. Quiero jugar hasta quedarme dormida, para madrugar y ver los regalos.
Papel de colores, cajas muy grandes, lazos pomposos y brillantes, ruido de papel, tan cuidadosamente colocado evitando las arrugas, rompiendose y arrugandose.
Cintas que pasan del papel al pelo, con un "Mamá, mira. Mira, mamá, así no la pierdo"
Abrir una caja, la primera, la más grande, la del papel más brillante. Solo por que es la tuya. Y... ¡sii! ¡está ahíí! la carroza de muñecas.
Ya soy mayor para pedir un coche de muñecas. Pero lo que daría por volver a esa edad. Cuando el 20 de diciembre cogia una revista, y en papel aparte, empezaba a escribir: Querido Papá Noel...
En un universo vacio. Carente de frias sonrisas cordiales. De abrazos que no simbolizan nada. De preguntas sobre esa persona que traslucen falta de interés. Porque eso es lo que trae ese viento frío, arrasa con lo que ve, y se asienta. Cerrandote los ojos a las cosas pasadas.
Pero a un mismo tiempo, solo. Sin el calor de los abrazos de verdad. Los de aquellos que le quieren. Los que se quedan.
Un puñado de arena que podria ser solo eso,
o convertirse en todo aquello que queramos dibujar con la arena.
Un simple puñado de arena, insignificante como lo que más, abundante y escasa,
y puede ayudarnos a diseñar las ideas que teniamos por matizar,
o a reconstruir los recuerdos de los sueños de la noche anterior,
o a planear los de la noche siguiente.
Esta mañana me levanté e inconscientemente, al ir a desayunar, cogí esos dos imanes.
Dos motitas, verde y roja en la puerta del frigorifico.
intenté, sin éxito, como es evidente, unirles cuando más se repelian.
Rabia.
Cuando parecía que había logrado algo,
habiendome costado una gran capa de nata en mi vaso de leche,
se volvieron a separar.
Certeza.
De que por mucho que nos esforcemos en unir cosas que se repelen,
siempre se acabarán separando.
El primer golpe no duele, los posteriores si.
La distancia, el vacío, duelen.
Cuando con el primer palo entiendes las cosas
el segundo te las aclara,
no hacen falta más golpes.
Las heridas acaban sangrando.
Ya me he cansado de ser la única que recibe
SI PALOS QUIERES, PALOS TENDRÁS.