Pintaba de blanco,
borraba malos recuerdos,
brochazo tras brochazo,
pintando lentamente,
dejando las gotitas caer suavemente.
Sobre uno de los periódicos a sus pies.
O sobre sus pies descalzos.
O sobre las manos.
Lo importante era la lentitud de la caída,
y el contacto de la pintura sobre la piel.
Suave, fría.
Borrando las huella de sus dedos,
dibujando en su piel.
¿Cuál era la importancia de pintar la pared,
ya conociendo la textura sobre su piel?