Poesías sin rima ni verso, cuentos para niños que no son para niños, ideas frustradas, y gritos silenciosos.

Sunday, 25 November 2012

ser o no

Corría por el campo, 
alejándose de donde estaban los demás. 
Su madre con su gorro, 
estirada, vigilandola. 
Su padre ayudando con la cometa.
"No corras por el campo, 
que no eres una cabra"

La recordaba a los 
"No corras por casa, 
que vas a romper algo"
y a los "no corras por la calle, 
que eres una señorita"

Estaba cansada de no saber, 
porque ya no sabía que era, 
y qué no era. 

Pero eso daba igual. 
tenían una cometa.
Iban a hacer cosquillas a las nubes.


Wednesday, 14 November 2012

Abuelas

Era la imagen que tenían de ella, 
unas gafas medio caídas, 
que no se sabía si eran así, 
o es que se deslizaban por su fina nariz.
Aunque siempre sujetas con un lazo, 
para no romperlas, 
por si daba la casualidad de que caían.

Aunque no todos se acordaban de sus gafas. 
Otros se acordaban de sus manos, 
arrugadas y viejecitas, 
pero que hacían ganchillo como ningunas, 
a una velocidad primorosa.
Hacían y deshacían. 
Acababa la manta y la desacababa, 
y hacía siete bufandas. 
Y un jersey. 
Para su nieto. 

Las otras abuelas, 
de su misma condición,
de viejecitas y arrugadas, 
(porque sino no son abuelas)
la recordaban por apañada y mañosa, 
por que las ponía los rulos, 
o porque las había hecho unas cortinas.

Pero su nieto se acordaba de ella, 
no por sus gafas, ni sus manos, 
ni por lo maja y primorosa que ella era, 
sino por su jersey, 
que le vino grande seis años,
y que cuando se lo puso, Picaba. 

Tuesday, 13 November 2012

Colores

No era como en las fotos, 
ni la chimenea estaba encendida, 
ni los cuadros estaban en el mismo sitio, 
ni la mecedora en su lugar. 

No había manta tejida a mano, 
ni una planta frente a la ventana, 
ni los platos puestos en la mesa. 

Obviamente, no era como la imagen. 
Quizás influía en algo la  foto 
o que fuera en blanco y negro.

Porque antes, las fotografías eran así, 
en blanco y negro, 
con todos sus tonos intermedios. 
Su gris claro para las flores de los platos, 
su mezcla de grises para el fuego.

Y hacía que pareciera lo normal, 
el ver las cosas en blanco y negro. 
En negro, blanco y muchas variedades de gris. 
Aunque la vida no era así. 

Las flores de los platos eran azules, 
la manta de la abuela verde y rosa, 
y el fuego iluminaba todo de naranja. 

Claramente la vida no era así, 
no era negra, blanca y con tonos de gris, 
era naranja, verde, rosa y marfil. 
Por las paredes. 

Al menos, allí

Ganas

Se miraba en el espejo,
en aquel espejo ovalado del salón,
aquel del marco descascarillado.
Sin reconocerse del todo,
sin perder de vista las arrugas,
que empezaban a dominar su frente.

No había querido aceptarlas antes,
ahora ya era imposible negarlas.
Quizá se hacía mayor.
Quizá.

Las canas habían sido el aviso,
aunque tampoco había querido fijarse.
Seguía mirandose, muy atentamente.

Aún quedaban muchas cosas por hacer, 
y no la iban a parar unas arrugas, 
ni unas canas, 
ni un espejo medio torcido. 

Y muchas ganas guardadas, 
en la fortaleza más cuidada, 
dispuestas a salir, 
liberandolas poco a poco.

Thursday, 1 November 2012

1 de noviembre

Así cada año. 
Un paseo obligado.
Retirar las flores marchitas, 
y limpiar el polvo y las hojas. 

La recordaba a cuando le vestía, 
o más bien le arreglaba la corbata, 
le colocaba los cuellos, 
o le regañaba por ponerse los zapatos viejos. 

Y lo hacía con una sonrisa. 
Porque recordaba esos detalles. 
No lloraba.
Contradiciendo a su alrededor. 

Había muchas mujeres como ella, 
y algunos hombres. 
Pero los menos. 
Con las corbatas ladeadas, 
y los cuellos sucios. 
O con un calcetín de cada color. 

"¿Ves? Por eso yo te corregía" 
pensaba mirando a un hombre mayor, 
agachado a unos metros de ella. 

No lloraba. 
Habían pasado muchos años. 
Muchas lágrimas. 
Muchos primeros de Noviembre.

Ella no había llorado una vez al año.
Ella acudía allí todos los martes, 
a sentarse a su lado. 
Y le contaba cosas. 
"Hoy desteñí las sábanas blancas, 
y ahora son rosas"
"La niña ha dicho que se divorcia, 
mira que tú lo veías venir, 
pero es que no escucha, y claro... "

Y todos los días se despedía. 
"Me voy. Que vienen los niños, 
y no tengo hecha la cena.
Y me llevo esta flor tan pocha, 
que queda muy fea. 
Mira que eres dejado eeh"


Monday, 29 October 2012

pintar

Pintaba de blanco, 
borraba malos recuerdos, 
brochazo tras brochazo, 
pintando lentamente, 
dejando las gotitas caer suavemente. 

Sobre uno de los periódicos a sus pies. 
O sobre sus pies descalzos. 
O sobre las manos. 

Lo importante era la lentitud de la caída, 
y el contacto de la pintura sobre la piel. 
Suave, fría. 
Borrando las huella de sus dedos, 
dibujando en su piel. 

¿Cuál era la importancia de pintar la pared, 
ya conociendo la textura sobre su piel? 

Thursday, 25 October 2012

beso

No era una actitud romántica, 
nada más lejos, 
se ponía a sus pies, de rodillas, 
y la besaba la mano. 
Pero no pretendía nada romántico, 
ni había la más mínima atracción entre ellos. 

Ella, una mujer mayor, canosa,
orgullosa de sus canas como quien presume de joyas, 
aunque de esas también disponía, 
visibles y ocultas. 

Él, apenas un crío, 
arrastrado y sucio. 
Cuyas intenciones eran las de ser un caballero, 
y todo caballero necesita una dama. 
Ella no era su Dulcinea, 
ambos tenían constancia de ello. 

Una reverencia, un beso en la mano, 
siguiendo un firme protocolo, 
una reverencia más, 
y abandonar la sala. 

Y quizás a buscar a su amada. 



Tuesday, 23 October 2012

soldado

Sus ideas cambiaban con el viento, 
que era quien atraía el titilar de las monedas a sus oídos. 
Era un guerrero sin orgullo, 
sin patria por la que luchar. 
Sólo por dinero. En ocasiones por comida, 
en ocasiones gratis, 
pero solo en alguna de las muchas peleas de bar, 
en las que la lluvia de vasos y jarras es inevitable, 
y unos buenos nudillos sirven de escudo, 
espada y yelmo. 

Era un mercenario.
Peleaba guerras que no eran las suyas, 
ni de su incumbencia o interés. 
Peleaba sabiendo cómo su brazo podía romper el de otro, 
o cómo evitar un golpe que quizá fuera el último, 
no importaba saber la causa o la consecuencia. 
La verdad o la mentira. 
Solo su pago. 

Oscilante como una veleta, 
vendiéndose al mejor postor. 

2

Planeaba no levantarme. 
Esconderme entre las sábanas, 
sentirme protegida. 
Poco, pero protegida. 

Y quizá dar un paseo. 
Nada de valor, 
por supuesto. 
No sea que me lo quiten.  

Debería mirar hacia delante, 
es un buen consejo. 
Pero dudo que me funcione. 
No hoy. 

Y aun así, me siento afortunada. 

Monday, 22 October 2012

maestra

"No fuméis" 
decía con una cara muy seria. 
Seria y arrugada, como un pergamino viejo. Y del mismo color. 
Parecía un reducto arrugado, dejado secar, de la mujer que aparecía en las fotografías. 
Por que había muchas fotografías en aquel viejo despacho. 
Un despacho también del color del papiro, con olor a enfermedad. 
O simplemente a edad. 

Una larga mesa de caoba con un gran numero de plumas y plumines,
 ordenados de mayor a menor suponían la totalidad del color.
 Junto a su pelo. 
Teñido tantas veces de un color joven.
 Posiblemente el que lucía en aquellas fotografías de fotógrafo, 
con un recogido de la época, 
con una mirada perdida 
y un collar de perlas. 

Imponía respeto, asustaba.
 Hacía seguir sus preceptos.
Era estirada y severa. 
Una maestra de las de antes, de las que te pegan con la regla. 
O con la mano abierta.
De las que te castigan después de clase si dices palabrotas. 
A copiar en la pizarra mil veces, con suerte. 

Vigilaba el patio de su colegio desde las ventanas, 
para no despeinarse, ni perder detalle. 
Con su taza de café, la única taza del colegio.
Vigilando a los mayores, que no fumen. 
Vigilando a los pequeños, que no se peguen. 
Vigilando que ni unos ni otros se pelen las rodillas. 

"Ya los controlo yo, Directora" 
Una maestra menuda, colorada. 
De las que ponen tiritas sin echar alcohol en la herida. 
De las que solo te amonestan 
y te avisan de que el castigo será a la próxima. 

"De Acuerdo. Tengo muchos papeles pendientes"
De nuevo en el despacho amarillo, viejo y lleno de fotografías. 
"Niñatos cabrones" suspiró con desahogo. 
Y encendió un cigarrillo, de los confiscados. 
De los del tercer cajón de su mesa caoba.